Castilla-La Mancha, 7 de mayo de 2026. Ayer amanecimos con una revelación casi revolucionaria: el propio Consejero reconoce que la gestión directa garantiza mayor calidad en el servicio y mejores condiciones laborales. Sorprendente. Inesperado. Casi como descubrir que el agua moja. La pregunta, inevitable, es otra: si lo saben, ¿por qué siguen privatizando las Escuelas Infantiles? ¿Cuánto hace que no inauguran una de gestión pública directa?

Mientras tanto, se alzan voces indignadas contra privatizaciones ajenas, pero aquí —con discreción casi artesanal— se practica exactamente lo mismo. Quizá la diferencia esté en el volumen: unos lo anuncian, otros lo susurran. Pero el resultado, para quienes sostienen el sistema, es idéntico.

 

Desde STAS queremos dejar algo claro: esta huelga no va solo de ratios. Va de dignidad profesional, de calidad educativa y del futuro de la educación infantil pública en Castilla-La Mancha. Y cuando hablamos de Escuelas Infantiles, hablamos de todas las personas que las hacen posibles cada día: educadoras, personal de cocina, limpieza y mantenimiento. Sin ellas, no hay sistema. Sin condiciones dignas, tampoco.

El ciclo 0–3, ese que todos reconocen como clave en el desarrollo infantil —al menos en los discursos— ha dicho basta. La huelga del 7 de mayo visibiliza una situación límite: ratios inasumibles, falta de personal y una preocupante sensación de abandono institucional. Y no, no es un problema aislado. Es un eco que resuena en toda España.

 

Se nos dice que estamos mejor que otras regiones. Pero el truco está en cómo se cuentan las cosas. Se habla de niños por aula, evitando cuidadosamente mencionar lo realmente importante: cuántos niños atiende cada educadora. No es un matiz, es la diferencia entre la realidad y el relato. No nos hagan trampas.

También se nos informa de que se ha consolidado “parcialmente” la medida de establecer un apoyo adicional por aula. Parcialmente. Una palabra fascinante. ¿Significa que a veces sí y a veces no? ¿Que depende del día, del presupuesto o de la suerte? Porque en educación infantil, los “parcialmente” no sostienen nada.

Y luego están las cifras que se exhiben con orgullo: nuevas plazas públicas de 0–3 creadas gracias a fondos europeos. Una gran noticia… hasta que se observa el detalle. Escuelas construidas en municipios pequeños, sí. Pero con gestión indirecta. Es decir, dinero público, titularidad pública… y gestión privada. La aportación regional, por tanto, parece resumirse en la fotografía inaugural.

 

Menos declaraciones y más inversiones. Menos titulares y más compromiso real.

Los globos rojos que hoy llenan las delegaciones de educación no son decoración, la marea amarilla que inunda las calles y las plazas de toda España tampoco son una advertencia visible. Porque sin cambios, sin inversión y sin un compromiso firme con la gestión directa y la calidad educativa, la movilización continuará.

Defender el ciclo 0–3 no es una cuestión sectorial. Es defender los cimientos de todo el sistema educativo. Ignorarlo no es una opción. Es una decisión. Y sus consecuencias también lo serán.

 

 S T A S
Sin subvenciones
Gobierne quien gobierne

 

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