📄 COMUNICADO | El caos en la gestión de personal no tiene fin
Errores, improvisación, plazas que desaparecen y ceses sin comunicación: la Administración acumula problemas mientras el personal paga las consecuencias.
A perro flaco, todo son pulgas. Si no quieres caldo, toma dos tazas. Éramos pocos y parió la abuela. Son muchos los refranes que podrían utilizarse para describir la situación que se está viviendo en la gestión de personal, pero ninguno parece suficiente para explicar una realidad cada vez más preocupante: los problemas se acumulan, las soluciones no llegan, y la sensación de caos se ha instalado como si fuera algo normal.
Desde los procesos selectivos hasta los concursos de traslados, pasando por las adjudicaciones, los ceses y la cobertura de vacantes, se suceden situaciones que están generando incertidumbre, perjuicios y un profundo malestar entre el personal. Y no hablamos de un problema aislado, sino de una cadena de errores que parece no tener fin.
La relación de situaciones problemáticas es extensa:
* Procesos selectivos que no responden a las necesidades reales de los centros.
Se ofertan tantas plazas como personas aprobadas, obligando a estas a aceptar destinos que pueden encontrarse muy alejados o no responder a sus necesidades, mientras existen vacantes más cercanas que permanecen sin cubrir.
* Adjudicaciones publicadas en pleno verano.
Decisiones que afectan directamente a la vida laboral de cientos de personas se hacen públicas coincidiendo con periodos vacacionales y con centros cerrados o funcionando con mínimos de personal.
* Fechas diferentes para adjudicar las distintas categorías.
La publicación de las adjudicaciones en días diferentes condiciona las posibilidades de participación posterior en el concurso de traslados por el segundo turno y puede generar situaciones de desigualdad entre el personal.
* Adjudicaciones comunicadas sin previsión suficiente.
En ocasiones se conocen prácticamente por sorpresa, sin un aviso previo adecuado. Sobre el papel puede existir un mes para tomar posesión, pero la realidad es muy distinta: para no perder derechos y opciones en posteriores procesos de movilidad, muchas personas necesitan tomar posesión desde el primer día.
* Ceses sin una comunicación adecuada.
Personas afectadas por los ceses se encuentran con situaciones en las que no han recibido la información necesaria ni la documentación correspondiente para poder realizar correctamente los trámites.
* Ceses mientras existen vacantes sin cubrir.
Resulta difícil entender que se produzcan ceses derivados de la resolución de un proceso selectivo cuando siguen existiendo plazas vacantes en los propios centros y necesidades reales de personal.
* Plazas vacantes que desaparecen.
Se están desdotando plazas con el efecto de impedir que puedan ser cubiertas, incluso cuando se trata de puestos cuya cobertura resulta necesaria. Que una plaza haya estado ocupada por una persona interina que ha alcanzado el límite temporal no significa que la necesidad de ese puesto haya desaparecido.
* Necesidades de personal que continúan sin respuesta.
Incluso cuando se reconoce que determinadas necesidades son de necesaria cobertura, la respuesta de la Administración pasa por esperar a comprobar si pueden ser cubiertas mediante el concurso de traslados.
* Errores en las vacantes ofertadas en los concursos de traslados.
La coincidencia de adjudicaciones del proceso selectivo con cargas de vacantes para el concurso de traslados, con un nuevo y deficiente programa, ha generado que se adjudiquen vacantes que no existen, plazas que existen y no se adjudican y destinos asignados erróneamente.
Y todo esto tiene una causa que ya habíamos advertido: el empecinamiento de la Administración por resolver el proceso antes o durante el verano, a pesar de que se había señalado que hacerlo en esas fechas provocaría problemas. La resolución en pleno periodo estival ha terminado provocando un caos impresionante.
Y queremos destacar la inconmensurable labor de compañeros y compañeras; ha llegado a tal extremo la situación, que conocemos casos de funcionarias/os de incontables Negociados que, por exceso de celo y responsabilidad, se ha sobrecargado de trabajo, alargando jornadas, renunciando a días de descanso e incluso trabajando durante sus propios días de vacaciones para intentar sacar adelante una situación que debería haber estado planificada y gestionada de otra manera.
¿Cuántos errores hacen falta para reconocer que existe un problema? El problema ya no puede justificarse como una sucesión de simples incidencias administrativas. Cuando los errores se repiten, dejan de ser errores puntuales y pasan a ser un problema de gestión. Y cuando esos errores afectan al destino de las personas, a sus derechos, a sus posibilidades de movilidad y a la cobertura de los servicios, las consecuencias dejan de ser meramente administrativas y pasan a tener un impacto directo sobre personal y usuarios.
No es aceptable que el personal tenga que vivir pendiente de cuándo se publica una adjudicación, de si la plaza ofertada existe realmente, de si su cese será comunicado correctamente o de si una vacante desaparecerá de un día para otro.
Tampoco es aceptable que la falta de planificación de la Administración termine trasladándose al personal. No podemos acostumbrarnos al caos. Lo más preocupante no es únicamente la cantidad de problemas que se están produciendo. Lo realmente grave es que nos estamos acostumbrando a ellos. Nos estamos acostumbrando a las rectificaciones, a las adjudicaciones inesperadas, a las vacantes que aparecen y desaparecen, a los errores en los listados y a tener que reclamar una y otra vez para que se corrijan situaciones que deberían salir correctamente desde el principio. Y eso no puede convertirse en la nueva normalidad.
Desde aquí le recordamos a quienes dirigen la Administración que rectificar es de sabios, pero nos tememos que donde no hay mata no hay patata, o que no hay peor ciego que el que no quiere ver. La Administración tiene la obligación de garantizar planificación, transparencia, rigor y seguridad jurídica en la gestión de los recursos humanos. Exigimos soluciones, no más improvisación.
Por todo ello, consideramos imprescindible que se adopten medidas inmediatas para:
· Mejorar la planificación de los procesos selectivos y de movilidad.
· Garantizar que las plazas ofertadas respondan a las necesidades reales de los centros.
· Publicar las adjudicaciones con suficiente previsión y antelación.
· Garantizar una comunicación adecuada de los ceses y facilitar toda la documentación necesaria.
· Evitar la desdotación de plazas cuando persistan necesidades reales de cobertura.
· Revisar y depurar las vacantes antes de su publicación en los concursos de traslados.
· Corregir de forma rápida y transparente cualquier error detectado.
· Garantizar que los procedimientos respeten los derechos del personal y eviten situaciones de desigualdad.
No pedimos privilegios. Pedimos que las cosas se hagan bien. No podemos seguir permitiendo que la falta de planificación y los errores de gestión recaigan sobre quienes trabajan día a día en los centros. El personal merece certezas, no improvisaciones. Los centros de trabajo necesitan personal, no plazas que desaparecen. Y la Administración debe ofrecer soluciones, no más problemas.
Porque esto ya no es una cuestión de mala suerte. Es una cuestión de gestión. Y si no se pone remedio de una vez por todas, la sensación seguirá siendo la misma: NOS VAMOS A PIQUE.
S T A S
Sin subvenciones
Gobierne quien gobierne
Síguenos en:
Telegram
Twitter
TikTok
Instagram


